No podía empezar este blog de música con otro tema que no fuera el polémico estudio llevado a cabo por la Universidad de La Rioja sobre hábitos, gustos y conocimientos musicales entre sus estudiantes universitarios. Los resultados fueron publicados hace una semana y en este tiempo han dado mucho que hablar en los medios, las redes sociales y entre especialistas del sector, dando lugar a todo tipo de comentarios y reacciones.
El estudio bajo el título "Del cassette al Spotify: universitarios, hábitos e identidades musicales" refleja, entre otras cosas, cómo Internet ha ido ganando peso en cuánto a la forma de consumir música entre los universitarios con respecto a medios más tradicionales como la radio. Hasta aquí todo en orden, nada que no pudiésemos intuir.
¿Dónde está la sorpresa entonces? Bien, a pesar de que la gran mayoría de estos jóvenes reconozca que les gusta la música e incluso que no podrían entender la vida sin ella, lo cierto es que el porcentaje que compra discos o acude a conciertos es realmente minoritario (tan sólo un 1,3% de ellos compra música habitualmente). Y ya de aquellos que habitualmente leen o se documentan sobre música ya sea a través de Internet o de revistas y libros, ni hablamos. Lo que demuestra que aún considerando la música cómo un elemento importante de sus vidas y probablemente con más medios y facilidades que nunca, la inquietud por la cultura musical es tristemente mínima en líneas generales.
Para más inri, al final del estudio se publica un listado 56 cantantes y grupos aleatorios de todo tipo de estilos y épocas ordenados según el grado de conocimiento y valoración por los estudiantes. Los resultados hablan por sí solos.
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| (El estudio completo en http://www.unirioja.es/apnoticias/servlet/Archivo?C_BINARIO=4626) |
Podemos no querer verlo pero esto es lo que hay ahí fuera, ni más ni menos. Aunque está claro que para gustos los colores y sin querer menospreciar a nadie,se demuestra la existencia de una mayoría acomodada a las modas y la música "formulera", con un bajísimo nivel de cultura musical desacorde con la grandísima accesibilidad con la que contamos actualmente. La ley del mínimo esfuerzo, tan "typical Spanish". Pero eso ya es harina de otro costal.
Como joven universitaria y amante de la música no me siento en absoluto identificada con estos datos (como otros muchos, aunque no lo parezca), por lo que caer en la generalización sería un triste error. Escribía el otro día Diego Alfredo Manrique, periodista musical de El País, en su artículo "El bendito 1,3%" que esta minoría de jóvenes melómanos e inquietos por la música somos una especie de guerrilleros, la resistencia. ¡Resistamos,pues!







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